Dado que trabajamos en la industria publicitaria desde 1.994, tenemos recuerdos y anécdotas de distintas épocas del escenario digital y claramente podemos decir con toda la autoridad que nos da el paso de los años y la experiencia que lo que hoy sucede, claramente, no sucedía hace tan solo pocos años (suna como la frase de un señor muy mayor, lo sé).
Hasta hace poco tiempo cuando le preguntábamos a un empresario o emprendedor que se acercaba a una de nuestras unidade de negocio a cotizar un producto o servicio, sobre la fuente a través de la cual nos había conocido, casi por unanimidad nos decían: 1. un motor de búsqueda (casi siempre Google), 2. YouTube y 3. conocieron a Carlos Cortés en un evento en el cual fué speaker.

Lo que refeja la imagen es algo que se viene presentando cada vez con mayor frecuencia y es que en las fuentes de tráfico y/o de leads / conversaciones son más recurrentes las IAS como Claude, ChatGPT o Gemini.
Esto no tiene que ser ni bueno, ni malo, es simplemente distinto. Gran parte de los esfuerzos de comunicación y mercadeo de antaño iban enfocados al SEO o posicionamiento en motores de búsqueda. Hoy el abanico de posibilidades se engorda con nuevos actores, nuevas tecnologías, pero sobretodo, nuevos hábitos del ciudadano digital.
Las marcas personales y corporativas deben prepararse para asumir este reto, no como lo hace la pyme de Latam siempre que es actuando cuando la estampida ya le pasó por encima, sino ahora, con tiempo, con educación, con planeación.




