Una tortuguita

Una tortuguita con ganas de comer, se da vuelta, ve su pequeña cola colgando y piensa que es una lombriz, la persigue y la persigue hasta que al fin, de un mordisco desesperado la logra alcanzar. Ay!, ay!, grita mientras la mastica y mientras grita de dolor no deja de morder. La tortuguita un poco tarde se da cuenta que lo que comía era su propia carne. Con un saborcito a tortuga en la boca se va triste y dolorida a comer ramitas verdes y amargas pero más seguras.

– Carlos Cortés –

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