Ese perro soy yo Ese perro soy yo
También debes leer Ese perro soy yo

Hoy traigo imágenes desde el pasado, de una época en la que tenía la mitad de años que hoy, tan nítidas como el día en que sucedieron.

 

Tuve una novia que no podía ver un perro durmiendo en la puerta de su casa porque, inicialmente lo alimentaba y cuidaba, para al final entrarlo a vivir en un gigantesco patio que tenía en la parte trasera de la casa de su abuela. Mientras estuvimos juntos ella fué la Napoleona de un ejército de perros, gatos, aves, tortugas, todos abandonados o lisiados.

 

Cierto día mi novia me llama llorando, a uno de sus perros le había pasado algo y ella no lograba entenderlo, se quedó tirado en el piso y no se movía pero respiraba. Fuí a su casa, lo recogí del piso, lo lleve al veterinario, el médico nos vió e inmediatamente nos hizo pasar, lo examinó y su diagnóstico fue un derrame cerebral, nos explicó que no se iba a recuperar.

 

Ella no sabía qué hacer y yo tampoco pero lo que si tenía claro era que no quería dejarlo morir. Lo lleve a la casa de mis padres y lo acosté en el piso de la segunda planta, yo quería la opinión de mi papá, que no era veterinario pero era médico de personas y sabía mucho de perros. Mi papá subió, lo examinó y su diagnóstico fué el mismo del veterinario, el perrito se iba a morir. Mi novia estaba desconsolada, no paraba de llorar, al punto en que tuve que llevarla a su casa y hacerme cargo.

 

Yo tenía en el piso a un buen perrito, inmóvil, sentenciado a muerte y no tenía idea que hacer, realmente no sabía que hacer, la única certeza era que iba a cuidarlo para que pudiera seguir viviendo. El perrito tenía la mirada perdida, se orinaba y se hacía popó encima. Tome la decisión de olvidarme del diagnóstico, preparé un paquete con muchas mantas para ponerle por encima y por debajo para mantenerlo caliente, implementos para limpiar, suero y me senté junto a él.

 

Luego de muchas horas a su lado el perrito seguía sin reaccionar, no movía los ojos pero respiraba y para mí era suficiente. Estuve a su lado conversándole, tocándolo – le cogía las orejas, lo acariciaba, le tocaba la cara -, limpiándolo e intentando darle suero. Pasaban las horas y veía que todo empeoraba porque su popó salía con sangre. Me sentía terriblemente impotente y por momentos regresaba a mi mente el diagnóstico médico pero intuía que no podía dejar de hablarle, así que mi misión seguía siendo esa, hablarle como si estuviera despierto, como si fuera un amigo humano, mantenerlo caliente e hidratado. Quien lee puede pensar que no valía la pena, era solamente un perro y ni siquiera era mi perro, eso mismo pensaron casi todos los que me rodeaban en ese momento menos yo.

 

Estuve cuidándolo durante varios días y cuando ya estaba sintiendo la fatiga el perrito abrió los ojos, un par de horas después intentó pararse. Estaba muy flaco y débil, lo ayude a caminar, algo parecido a como se hace con un bebé que intenta dar sus primeros pasos, tambaleaba de un lado al otro. Lo puse frente a un recipiente con agua y se la tomo toda, estaba de regreso!! Mi novia y yo nos empezamos a turnar su cuidado hasta verlo nuevamente bien, quedó con el cuello torcido producto de la enfermedad pero nación un link muy fuerte entre ambos (el perro y yo). El luchó para vivir pero necesitaba que le importara a alguien y yo no lo iba a dejar morir, por eso vivió. Muchos años después murió pero de viejo, no por el abandono o la falta de fé de alguien.

 

Ese perro soy yo, en algún momento de nuestras vidas ese perro hemos sido todos, con signos casi imperceptibles de que queremos y podemos seguir adelante, con todo en contra, necesitando que alguien crea en nosotros. Ese perro soy yo, y en algún momento hemos sido todos, agarrándonos de esa mano que se extiende, atraviesa la oscuridad, nos atrapa y trae de regreso.

 

Carlos Cortés

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Carlos Cortés CEO

Consultor nacional e internacional​, emprendedor digital y creador de las primeras redes sociales de Latinoamérica​, escritor de varios libros especializados en marketing, creatividad, publicidad y branding, docente en la Maestría de Mercadeo de la Universidad Externado de Colombia y del MBA de la UAGRM de Bolivia, investigador del Observatorio Colombiano de Social Media, varias veces jurado del Festival Iberoamericano de Creatividad y Estrategia. Director Creativo de Carlos Cortés Agencia ​con quien ha atendido clientes como HP, Presidencia de la República de Colombia, Roche, Andrés Carne de Res, Marriott, Converse, Radamel Falcao García, Fox Channels Colombia, Renault, Frisby, entre otros​.​

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